365 DISCOS DE MÚSICA ELECTRÓNICA EN 365 DÍAS
Día 32: Macross 82-99 — CHAM!
Géneros: Future Funk / Nu-Disco / Vaporwave
Año: 2015
País: México
(Esta es una opinión personal; no tengo conocimientos de teoría musical, pero amo la música electrónica. Espero que se tenga esto en cuenta al leer.)
Hace algunas reseñas hablamos del Vaporwave, aquel movimiento nacido en internet que convirtió la nostalgia en una forma de arte. No solo transformó el diseño gráfico, también cambió la manera de entender la música electrónica dentro de las comunidades de internet.
Pero había un pequeño problema.
Gran parte del Vaporwave estaba hecho para contemplarse.
No para bailarse.
Fue entonces cuando algunos productores comenzaron a preguntarse qué pasaría si toda esa nostalgia podía llevarse directamente a la pista de baile.
Así nació el Future Funk.
Y entre los nombres más importantes de aquella primera generación aparece un mexicano.
Alberto Muñoz.
Aunque probablemente lo conozcas mejor como MACROSS 82-99.
Si hubo un disco que ayudó a definir el sonido del Future Funk durante la primera mitad de la década pasada, ese fue CHAM!.
El álbum dura poco más de cuarenta minutos y funciona casi como una carta de presentación de todo aquello que internet estaba cocinando alrededor de 2015.
Durante la primera mitad encontramos una mezcla muy interesante de Vaporwave, Nu-Disco y electrónica japonesa, acompañada por colaboraciones como Diana Shroomy y LILB4N0 en canciones como Peach y Ash, donde el sonido resulta sorprendentemente cálido y orgánico.
Pero es en la segunda mitad donde el disco termina de encontrar su identidad.
Canciones como Miss You, Dark City y especialmente Fun Tonight representan todo aquello que terminó definiendo al Future Funk durante aquellos años.
Existe una comparación que aparece constantemente entre el Future Funk y el French House.
Y no me parece casualidad.
Ambos géneros viven enamorados del sampling.
Del loop perfecto.
De tomar unos cuantos segundos de una canción olvidada y convertirlos en algo completamente nuevo.
La diferencia es que el Future Funk mira hacia el City Pop japonés y el Disco ochentero con una nostalgia muy distinta.
Mientras escuchaba nuevamente este disco recordé algo que muchas veces siento que se ha perdido.
La primera ola del Future Funk no necesitaba capas infinitas de procesamiento ni producciones exageradamente complejas.
La magia estaba en seleccionar el sample correcto.
Cortar.
Repetir.
Mover algunos drums.
Y dejar que la canción respirara.
Era un sonido mucho más sencillo de lo que parece.
Y justamente por eso funcionaba tan bien.
No quiero sonar como el típico nostálgico que asegura que "todo tiempo pasado fue mejor", pero sí siento que parte de la escena actual perdió un poco esa simplicidad que hacía tan encantadores aquellos primeros trabajos.
CONCLUSIONES PERSONALES:
Hubo una etapa bastante confusa en mi vida donde el Future Funk se convirtió en mi refugio.
Vivía solo.
Tenía más preguntas que respuestas.
Y muchas noches las pasaba produciendo música desde mi iPhone.
Pasaba horas navegando por foros buscando otros productores que hicieran lo mismo, compartiendo proyectos, intercambiando ideas y descubriendo artistas que terminarían ganando reconocimiento dentro de la escena mientras otros simplemente desaparecieron.
Escuchar CHAM! después de tantos años fue como abrir un viejo álbum de fotografías.
Me recordó aquella versión de mí que todavía estaba buscando su propia identidad musical.
Hoy, ya entrando en mis veinte, siento que poco a poco empiezo a encontrar ese sonido que realmente quiero construir.
Quizá por eso este disco significa tanto para mí.
No solo representa una etapa importante del Future Funk.
También representa una etapa importante de mi propia vida.
Si alguna vez has sentido curiosidad por descubrir cómo sonaban los primeros años del Future Funk, CHAM! sigue siendo uno de los mejores lugares para empezar.
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