365 DISCOS DE MÚSICA ELECTRÓNICA EN 365 DÍAS
Día 10: Plastic Beach — Gorillaz
Géneros: Trip Hop / Electropop
Año: 2010
País: Reino Unido
(Esta es una opinión completamente personal. No soy músico ni tengo conocimientos técnicos de teoría musical; simplemente amo la música electrónica y quiero compartir este recorrido.)
Así es, amigos míos. Hoy tenemos frente a nosotros un álbum de electropop.
Y sí, entra perfectamente dentro de este recorrido por la música electrónica. Las reglas son las reglas.
Gorillaz es, en mi opinión, la banda sonora del fin de los tiempos.
¿Por qué digo algo tan exagerado?
Antes de responder, un poco de contexto.
Gorillaz nació como un proyecto creado por Damon Albarn, líder de Blur, junto al ilustrador Jamie Hewlett, creador de Tank Girl. La idea original era construir una banda virtual que funcionara como una sátira de la industria musical, de la cultura de las celebridades y del consumismo que comenzaba a dominar los años 2000.
Con el paso de los años, el proyecto evolucionó hasta convertirse en algo mucho más grande.
Su primer álbum capturó buena parte del espíritu alternativo de principios de siglo. Demon Days expandió aquella visión con una crítica más oscura y una atmósfera casi apocalíptica.
Pero hoy quiero hablar de mi favorito personal:
Plastic Beach.
Cuando fue lanzado en 2010, el álbum recibió opiniones divididas. Muchos seguidores esperaban algo más cercano a los trabajos anteriores y se encontraron con una obra mucho más electrónica, más experimental y mucho más ambiciosa.
Sin embargo, el tiempo terminó siendo amable con este disco.
Porque lo que parecía extraño en aquel momento hoy se siente adelantado a su época.
La historia gira alrededor de una isla construida completamente con basura plástica flotando en medio del océano. Un lugar habitado por piratas, oportunistas, estafadores y toda clase de personajes decadentes.
Un vertedero convertido en civilización.
Una metáfora bastante clara de nuestro propio mundo.
Desde el primer segundo del álbum somos transportados a este escenario. La introducción narrada por Snoop Dogg funciona como la invitación a embarcarnos hacia Plastic Beach, y una vez que comienza el viaje ya no hay vuelta atrás.
Si vienes acostumbrado al sonido de Demon Days, aquí encontrarás algo diferente.
Hay cajas de ritmo electrónicas, sintetizadores exuberantes, guitarras procesadas mediante filtros y efectos, ritmos influenciados por múltiples culturas y una producción que constantemente parece expandirse hacia nuevas direcciones.
Las colaboraciones son simplemente extraordinarias.
Snoop Dogg.
De La Soul.
Mos Def.
Bobby Womack.
Little Dragon.
Gruff Rhys.
Y hasta el legendario Lou Reed.
Cada uno aporta una pieza distinta a este rompecabezas musical.
Y aun así todo encaja.
Decir que el álbum es ecléctico se queda corto.
Aquí encontramos elementos árabes, pop alternativo, hip hop, electrónica experimental, synthpop, dub y momentos que incluso se acercan al techno.
Pero lo que realmente hace especial a Plastic Beach no es únicamente su música.
Es su mensaje.
Porque esta isla no es un paraíso.
Es un monumento al consumismo.
Un símbolo del exceso.
Un reflejo de la contaminación, de la indiferencia colectiva y de un sistema que constantemente transforma lo artificial en algo deseable.
Plastic Beach parece una joya.
Pero en realidad es bisutería flotando sobre un océano de desperdicios.
Y quizás por eso el álbum sigue sintiéndose tan vigente.
Porque muchas de las advertencias que planteaba en 2010 son incluso más visibles hoy.
CONCLUSIONES PERSONALES
Gorillaz es una de mis bandas favoritas de todos los tiempos.
Quizás porque siempre fue una banda extraña para personas extrañas.
Detrás de los dibujos animados, de los videoclips extravagantes y de la estética colorida existe un enorme nivel de creatividad y una intención muy clara de comunicar algo importante.
Escuchar Plastic Beach hoy me hizo reflexionar sobre muchas cosas.
Sobre el estado del mundo.
Sobre nuestra relación con el consumo.
Sobre la facilidad con la que convertimos problemas enormes en simples distracciones temporales.
Gorillaz sigue activo hasta nuestros días, aunque a veces extraño aquella faceta más crítica y desafiante que definió gran parte de sus primeros trabajos.
Aun así, Plastic Beach sigue aquí.
Como un recordatorio.
Como una advertencia.
Y como uno de los álbumes más ambiciosos de toda la música alternativa del siglo XXI.
Te recomiendo escucharlo.
Pero no solo escuchar la música.
Lee las letras.
Observa el mundo que te rodea.
Y luego vuelve a escuchar el disco.
Probablemente encuentres algo nuevo cada vez.
Comments
Displaying 0 of 0 comments ( View all | Add Comment )