365 DISCOS DE MÚSICA ELECTRÓNICA EN 365 DÍAS
Día 29: Death Grips — The Money Store
Géneros: Hardcore Hip Hop / Experimental Hip Hop / Industrial Hip Hop
Año: 2012
País: Estados Unidos
(Esta es una opinión personal; no tengo conocimientos de teoría musical, pero amo la música electrónica. Espero que se tenga esto en cuenta al leer.)
"¿El reggaetón es el nuevo punk?"
No.
Para mí, si existe un proyecto que realmente heredó el espíritu del punk en pleno siglo XXI, ese fue Death Grips.
Y no lo digo porque hagan música parecida al punk.
Lo digo porque muy pocos artistas han desafiado las reglas de la industria musical con el mismo descaro, la misma agresividad y el mismo deseo de romper absolutamente todo.
Death Grips nació en Sacramento, California, alrededor del año 2010, formado por Stefan Burnett —mejor conocido como MC Ride—, Zach Hill, uno de los bateristas más impredecibles de la música experimental, y Andy Morin, arquitecto de buena parte del universo sonoro del grupo.
Su mixtape Exmilitary ya era una declaración de guerra.
Pero sería con The Money Store cuando el proyecto terminaría convirtiéndose en uno de los discos más influyentes de toda la década.
A diferencia de su debut, este álbum presenta una producción mucho más definida.
No necesariamente más accesible.
Simplemente más precisa.
Más quirúrgica.
Más peligrosa.
Desde Get Got queda claro que aquí no existen las estructuras convencionales.
MC Ride escupe cada verso como si estuviera peleando contra el propio micrófono mientras Andy Morin y Zach Hill construyen una maquinaria industrial hecha de sintetizadores distorsionados, cajas de ritmo imposibles, glitches y samples que parecen encontrados por accidente en las profundidades de internet.
Hay momentos donde la producción recuerda al caos matemático del IDM.
Otros donde parece Industrial.
Otros donde simplemente deja de pertenecer a cualquier género conocido.
Canciones como Lost Boys, Blackjack —uno de mis temas favoritos del disco—, Hustle Bones o Double Helix muestran hasta qué punto Death Grips entendía que el ruido también podía ser un instrumento.
Y vaya si lo era.
Uno de los momentos que más me sorprendió fue descubrir cómo Andy Morin utiliza el sonido de una motocicleta dentro de Hustle Bones.
No un sintetizador intentando parecer una motocicleta.
Una motocicleta.
Ese tipo de decisiones son las que convierten el álbum en algo completamente impredecible.
Luego llegan piezas como I've Seen Footage, System Blower y Punk Weight, donde la electrónica se vuelve todavía más pesada, más agresiva y más cercana a una distopía digital que a una pista de baile.
Mientras avanzaba el disco tuve una sensación constante.
Sentía que estaba recorriendo una ciudad cyberpunk.
No esa versión romántica llena de luces de neón.
Sino la versión donde internet ya perdió el control.
Donde los servidores nunca duermen.
Donde las máquinas aprendieron a respirar.
Las letras de MC Ride, combinadas con la producción de Morin y Hill, construyen un universo donde la tecnología deja de ser una herramienta y comienza a convertirse en una obsesión.
No es casualidad que el álbum termine precisamente con Hacker.
Porque, de alguna manera, todo el disco parece narrar la vida de alguien que ya pertenece más al internet que al mundo físico.
Y honestamente...
Eso resulta mucho más inquietante hoy que en 2012.
CONCLUSIONES PERSONALES:
No voy a fingir que este es mi estilo favorito de música electrónica.
Siempre he sentido una mayor conexión con el House, el Garage o el Deep House.
Mi corazón siempre termina regresando a la pista de baile.
Pero sería profundamente injusto ignorar la importancia de The Money Store.
Pocos discos redefinieron la electrónica experimental y el Hip-Hop alternativo de la década de 2010 de la forma en que lo hizo este álbum.
No es casualidad que artistas como Machine Girl, LustSickPuppy, 1-800-PAIN y muchos otros encuentren inspiración en Death Grips.
Su influencia sigue apareciendo una y otra vez.
Más allá de la música, Death Grips también construyó uno de los proyectos más misteriosos y caóticos de la era del internet.
Cancelaciones.
Lanzamientos sorpresa.
Desapariciones.
Rumores.
Silencios.
Todo parecía formar parte del mismo performance.
No recomendaría The Money Store como un primer acercamiento a la música electrónica.
Ni siquiera al Hip-Hop experimental.
Pero si alguna vez quieres entender cómo suena el internet cuando deja de ser una herramienta y se convierte en un personaje...
Escucha este disco.
Solo procura no perderte demasiado en la red.
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