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Category: Life

Cómo organizar una boda petite con poco presupuesto ♡


Ha pasado un tiempo y todavía no he podido organizar mi boda. Han sucedido muchas cosas, y entre una responsabilidad y otra, el tiempo se me ha ido. Pero últimamente he pensado que, si de verdad quiero que suceda, tengo que empezar a moverme, aunque sea poco a poco.

A veces siento que vivo encarcelada en mi trabajo. Entre las obligaciones y la rutina, parece que siempre estoy esperando el momento adecuado para hacer las cosas que realmente quiero. Mi familia ya casi no me pregunta por la boda y, aunque en el fondo tampoco siento que pueda contar con ella, especialmente si hablamos de dinero, no deja de ser extraño ver cómo algo que alguna vez imaginé con tanta ilusión se ha quedado suspendido en el tiempo.

Prácticamente, soy la proveedora de mi casa. Hay responsabilidades que no siempre se ven desde afuera y que terminan ocupando el espacio de nuestros propios sueños. Mientras tanto, hay personas que parecen estar más interesadas en esperar una invitación que en preguntarse cómo estoy viviendo todo este proceso.

La verdad es que no quiero una boda enorme. Ni siquiera sé si quiero invitar a muchas personas. Cada vez me convence más la idea de hacer algo pequeño, bonito e íntimo, rodeada únicamente de quienes realmente quiero que estén ahí. Porque, si soy honesta, no creo que todas las personas que podrían asistir me deseen felicidad de corazón. Y, llegado este punto, prefiero dejar de preocuparme por cumplir expectativas ajenas.

La boda que imaginé no se parece a mi historia

Se supone que un padre entrega a su hija en el altar, ¿no? Al menos, eso es lo que nos han contado tantas veces en las películas, las bodas y las historias románticas.

Pero mi historia no es así.

Desde que mis padres se divorciaron, muchas cosas se fueron cuesta abajo. Rara vez veo a mi padre y, desde los diecinueve años, no he recibido apoyo económico de su parte. Si soy sincera, nunca hemos tenido una buena relación. Han pasado tantos años que ahora ni siquiera sé cómo acercarme a él.

A veces pienso en esas tradiciones y me pregunto qué sentido tienen cuando la realidad de una familia es completamente distinta. No sé si contaré con él para este momento, pero tampoco quiero que la ausencia de esa relación determine cómo voy a vivir mi boda.

Supongo que, al final, estamos mi chico y yo en esto. Y quizá eso también tenga algo bonito: aprender a construir nuestra propia historia, incluso cuando no se parece a la que imaginábamos de pequeños.

No quiero una boda perfecta, quiero una boda que se sienta mía

He decidido que quiero vivir este proceso con tranquilidad, sin presiones y sin sentir que tengo que demostrarle nada a nadie.

No quiero endeudarme para tener un solo día que parezca sacado de una revista. Tampoco quiero organizar una celebración para complacer a la familia, seguir un protocolo o cumplir con las expectativas de otras personas.

No quiero casarme por la Iglesia. Nunca he sido realmente creyente; supongo que, durante algún tiempo, simplemente formé parte del entorno en el que crecí. Ahora prefiero que mi boda represente lo que pienso, lo que siento y lo que tiene sentido para nosotros.

He visto bodas pequeñitas que me parecen preciosas. Celebraciones sencillas, en medio de la naturaleza, con pocas personas, vestidos bonitos y detalles que no necesitan costar una fortuna para tener significado.

Me imagino comprando mi vestido en AliExpress, buscando accesorios que parezcan sacados de un cuento y corriendo por un campo como una pequeña hada. Quizá suene cursi, pero me gusta la idea. Me gusta imaginar una boda que tenga algo de fantasía, de libertad y de esa versión de mí que todavía quiere hacer cosas bonitas sin tener que justificarlas.

Tampoco quiero etiquetar mi boda como tradicional o moderna, bohemia o alternativa. No necesito elegir una categoría para saber lo que me gusta. Quiero que sea nuestra, que se sienta cómoda y que refleje lo que somos.

Porque, al final, la que va a vivir ese día soy yo, y quiero recordarlo con cariño, no con el agotamiento de haber intentado satisfacer a todo el mundo.

¿Por dónde empezar cuando tienes poco presupuesto?

La verdad es que todavía no tengo todas las respuestas. Sé lo que me gusta, tengo algunas ideas y muchas ganas de que algún día deje de ser algo que imagino para convertirse en algo real.

Por eso quiero empezar a investigar cómo organizar una boda petite con poco presupuesto: cómo elegir un lugar bonito sin gastar demasiado, cuánto cuesta realmente un vestido, qué trámites necesito, qué detalles puedo hacer yo misma y cuáles no merecen la pena.

Quiero aprender a organizarla sin perder de vista lo más importante: no necesito una boda costosa para comenzar una vida con la persona que amo.

Quizá el primer paso no sea comprar el vestido ni elegir las flores. Quizá sea sentarme con mi chico, hablar de cuánto podemos ahorrar y empezar a convertir todas esas ideas dispersas en un plan posible.

No sé cuánto tiempo nos llevará. Tampoco sé exactamente cómo será ese día. Pero quiero dejar de posponerlo esperando a que mi vida se vuelva más sencilla, a que las circunstancias cambien o a que otras personas se involucren.

Quiero hacerlo a nuestro ritmo, con lo que tengamos y de la manera que nos haga felices.

Por ahora, solo espero que este año termine pronto. Ha sido un periodo de muchas cosas y necesito sentir que puedo cerrar una etapa y comenzar otra con un poco más de calma.

Mientras tanto, quiero empezar a planear mi pequeña boda de cuento. Sin grandes presupuestos, sin protocolos que no me representan y sin la obligación de invitar a medio mundo.

Solo nosotros, un vestido bonito, un campo y la posibilidad de hacer las cosas a nuestra manera.

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