Tengo un sueño; es un sueño que he tenido desde que era niño, pero que nunca tomé en serio. Pertenece a ese tipo de sueños colosales que parecen fantasiosos e inalcanzables. No obstante, el año pasado me enteré de un proyecto que va en marcha y que podría abrir las puertas a una posibilidad que no había considerado. Debo dar cuenta que nunca antes me había planteado metas, ya que vivía con indiferencia ante la vida... Pero ese sueño, ese sueño me activa algo, es como un fuego que se enciende en mi interior, una fuerza descomunal que yace dentro de mí; me hace sentir como si pudiera volar y alcanzar el cielo. Es difícil de explicar, nunca antes me había sentido tan apasionado por algo, basta con imaginarlo como para que se me acelere el corazón y me llene de alegría. Hablando de imaginación; soy demasiado imaginativo, vivo en mi mundo de fantasías, y ahí es donde le doy cabida a mi sueño, pero este es diferente porque no lo imagino como algo ficticio, sino como una realidad, como si estuviera rebobinando al pasado que estoy viviendo ahora de cara a un futuro ya escrito. Lo imagino en primera persona y puedo sentir que estoy ahí. Cuando pienso en mi sueño, puedo sentir una certeza absoluta de que ya está hecho; es inevitable, va a ocurrir sí o sí. Por esa razón, aunque el mencionado proyecto aún no logre despegar, aunque esa situación me genere días de dudas y tristeza, sé que al final del día, ese proyecto va a completar el paso que le falta y lograré entrar allí para iniciar mi entrenamiento. Me niego a pensar en otra posibilidad, dado que si lo hago, ya estaré muerto.
Ahora bien, esta es una semana especial, debido a que estoy próximo a una fecha que he estado esperando hace 3 meses. En la madrugada del 4 de abril, tuve un sueño cuanto menos impactante. Era un sueño común y corriente, hasta que de repente, se vio interrumpido por una "transición de escenas", pasando de lo que estaba soñando a un fondo negro con texto blanco en el centro de la "pantalla". El texto recitaba "18 de julio de 2026". La fecha se mantuvo por unos segundos para que lograra procesar bien lo que estaba leyendo, y de ahí desperté. He estado esperando esa fecha desde el 4 de abril, y esta semana la espera concluirá. ¿Por qué menciono esto? Bueno, días antes de tener ese sueño (que por cierto, jamás he vuelto a soñar con fechas), pensaba: "Ojalá pudiera recibir una pista, ¿no será muy sinvergüenza de mi parte si le pido a Dios que me diga cuándo podré iniciar mi entrenamiento?". Uno o dos días después, se me concedió ese mensaje. No hubo más pistas, sólo esa fecha. "¿Podrá ser...?, ¿y si...?"... Quién sabe, pero de lo que sí estoy seguro, es que algo va a suceder ese día, y quiero creer que será algo positivo. De hecho, creo que es imposible tener la enorme coincidencia de pedir una señal y recibirla, debería sentirme mal de tan siquiera dudarlo. De ahora en adelante, mientras escribo esto, juro que no dudaré más.
Para terminar este testamento que nadie leerá (pero quiero dejar las señales en algún lado), he encontrado un par de "coincidencias" que creo valen la pena mencionar. Si sumamos todos los valores de la fecha "18 de julio de 2026" (1 + 8 + 7 + 2 + 0 + 2 + 6), da 26, que coincide con mi día de nacimiento y la edad que tendría el próximo año una vez finalizado el entrenamiento, en el caso de empezar este año. Por otra parte, la persona que me inspira a levantar mi trasero y seguir este sueño (Q.E.P.D.) nació 3 años, 3 meses, 3 semanas y 3 días antes que yo, y si sumamos todos los dígitos, da 12, que sumado entre sí da 3. Suena ridículo, ¿verdad? No es broma. El nombre de mi... Llamémosle "futuro alter ego", da el valor 300 en gematría, y si sumamos todos los dígitos, da 3. ¿Por qué tanto 3? Además, tanto la frase insignia de esta persona como la que yo usaré pronto también coinciden en gematría. Es tanta coincidencia que deja de ser coincidencia, pero lo más desconcertante fue la diferencia entre fechas de nacimientos, porque eso no es algo que se pueda elegir... ¿O sí? No lo sé. De todas formas, rendiré honor a la persona que me inspiró (ojalá se pueda dar), desde mi debut hasta mi retiro, y entregaré un mensaje de esperanza al mundo para que su memoria no sea en vano. Nadie merece sentirse solo en este mundo. Ese es mi propósito en esta vida, surgido de una herida compartida. No lo querría de ninguna otra forma.

P.D. Si has llegado hasta aquí, ¡gracias por leerme!

P.P.D. Me gustan los cerditos.
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