"nunca me he drogado... en toda mi vida".
el recuerdo de ella misma probando marihuana por primera vez en la secundaria se le viene a la mente cada vez que va a salir a bailar.
"estás metiéndote coca ahora mismo", se dice en voz baja a sí misma en el espejo, quitándose los restos de polvo de la nariz con una de las brochas que usa para maquillarse, la misma con la que se da un toque más de iluminador en los pómulos y así está lista para comenzar la noche.
la droga hace su efecto minutos después y entonces se olvida de todo lo malo. en los días en los que es difícil hasta respirar, esa es la única forma de conseguir la energía necesaria para aguantar las siguientes horas bailando. cierra los ojos por un momento, moviendo las caderas en un suave vaivén de lado a lado frente al tubo, y cuando vuelve a abrirlos se encuentra con los reflectores que se enfocan alternando entre ella y sus compañeras.
las luces, las miradas y la fuerte música penetrando hasta sus huesos. llega el punto en el que la euforia provocada por la droga le hace sentir como si fuera una celebridad, más específicamente una artista dando un concierto: la plataforma es su escenario, el tubo es su instrumento y los hombres a su alrededor son sus fans. aunque nadie puede escuchar su voz, ella canta cada canción de la playlist que ya se sabe de memoria mientras sube al tubo en un salto y escala un par de metros para allí mostrar su cuerpo en varias poses.
a pesar del esfuerzo que requiere mantenerse firme en lo más alto, no deja de cantar y sonreír para su público. bella siempre quiso ser cantante, su más grande deseo de pequeña era convertirse en alguien como sus ídolos a los que veía en la televisión; escuchaba música día y noche, se aprendía las canciones y fingía interpretaciones frente a sus peluches con el anhelo de un día tener sus propios álbumes y vídeos musicales. pero esos sueños se han frustrado conforme ha crecido, así que ahora el ser stripper es lo más cercano a pisar el escenario de un recinto.
la verdad es que pensar en eso y en <ese> estado le hace sentir emocionada por dar su espectáculo y tan poderosa por tenerlos a todos embobados mientras se aferra con fuerza al tubo y gira alrededor, sonriendo y coqueteando cada que puede con el público. luego de lucir sus piernas y otros atributos, acaba por volver al piso dejándose caer en sus plataformas y enseguida se tira sobre sus rodillas para gatear despacio y con sensualidad hacia los billetes que le han lanzado como si de rosas se tratara. en suaves movimientos los recoge y los atora en los bordes de su sostén y sus bragas, terminando por lanzarle un beso y un guiño al pervertido que se acerca para entregarle uno de los billetes más grandes.
es feliz dentro de una ilusión. exhibirse frente a los demás pretendiendo que ella es una famosa artista es lo que más le hace feliz dentro de su eterna tristeza.
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