Tenia ganas de hablar de esto ya que últimamente (este año en general) estuve experimentando más seguido ganas de llorar o, exagerándolo, ataques de llanto, durante horario de clase.
Recuerdo que la primera vez que me sacaron del salón porque lloraba y tenia que hablar fue a mis 12 años: cuando estaba en 7mo. Era raro de por si, más sabiendo que en aquel tiempo no lo tenia normalizado y lo consideraba mostrarme vulnerable como tonto.
Así hasta este año (cabe aclarar de que tengo 15 años ahora).
La primera vez, en este año 2026, fue durante una clase física: no entendí un ejercicio y me dio tanta impotencia atrasarme que al momento de terminar la clase lloré, y mi profesor me acompaño.
No puedo describir cuanto amo a ese profesor,¡lo siento incluso como mi padre!
Volviendo, la segunda vez también ocurrió en física, porque de alguna forma, el profesor, su clase, se había vuelto un espacio seguro que mi cerebro reconoció. Ya no intentaba guardarme la tristeza, la bronca, sino que lo permití salir.
Ese también fue el comienzo a mi normalización a llorar.
Porque ese "guardartelo" dejó de invadirme y comencé a pensar: "si a alguien le importa, alguien vendrá, y si no, está bien". Estar triste es humano, expresarlo lo es aún más.
Y la tercera, fue este día (4/6/2026) cuando una profesora preguntó porqué hablaba mal de mi mamá. Escucharnos mutuamente realmente fue acogedor: a pesar de que haya dejado de ser su alumna, se sigue preocupando por mi. Es mamá, supo explicarme, con calma, el porqué de algunas cosas, y de hecho, ¡me hizo sentir mejor! Quizás como un exagerado, pero no importa en verdad; porque alguien me escuchó.
A la vez presiento que hay una relación de todo esto con Dios y su plan para mi. Pero eso lo hablaré otro día.
Gracias por leer!!!\^o^/
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